ESPECIALIDADES UROLÓGICAS
El dolor que llega sin aviso
Es difícil describir el cólico renal a quien no lo ha sentido. Un dolor que aparece de golpe en la espalda baja o el costado, que se mueve hacia la ingle, que no cede con ninguna posición. Algunos lo comparan con un parto. No es exagerado.
Otras veces los cálculos no duelen — al menos no todavía. Se descubren por accidente en un ultrasonido, o porque aparece sangre en la orina sin explicación aparente. Esa sangre, aunque no cause dolor, siempre merece evaluación.
Por qué se forman y qué tan comunes son
Los cálculos se forman cuando ciertas sustancias en la orina — calcio, oxalato, ácido úrico — se concentran y cristalizan. Hay factores que aumentan el riesgo: tomar poca agua, dieta alta en sal o proteína animal, antecedentes familiares, algunas condiciones metabólicas.
El tipo de cálculo importa. No todos son iguales, y el tratamiento más adecuado — así como las medidas para evitar que vuelvan — depende de saber exactamente con qué tipo se está tratando.
Qué implica el tratamiento y cómo se evita que regresen
El estudio correcto determina el tamaño del cálculo, su ubicación exacta y su composición probable. Con esa información se define si puede salir solo con medidas de apoyo, o si se requiere un procedimiento endoscópico para fragmentarlo o retirarlo.
Los procedimientos actuales no requieren cirugía abierta. Se realizan con instrumentos de muy pequeño calibre, con anestesia y recuperación mucho más breve que hace algunos años.
Una vez resuelto el cálculo, el trabajo no termina. Se investiga por qué se formó — y se diseña un plan de prevención concreto para reducir el riesgo de recurrencia. Porque en piedras renales, lo más común es que el problema regrese si no se interviene la causa.
¿Tienes alguna duda?
© 2026 Dr. Victor Manuel Pérez Abarca
Aviso de privacidad - AVISO DE PUBLICIDAD COFEPRIS : 2611072002A00028